
La normativa busca promover el orden dentro de los centros educativos y establecer responsabilidades claras para alumnos, docentes y directores.
Según la medida, los estudiantes deben cumplir con una serie de requisitos diarios antes de ingresar a clases: portar uniforme limpio, mantener un corte de cabello adecuado y realizar el gesto de saludar al entrar al aula. Aquellos que no cumplan con estas normas pueden ser separados y recibir sanciones, aunque estas no son definitivas si corrigen la falta al día siguiente.
En el Instituto Nacional Técnico Industrial de San Salvador, por ejemplo, se documentó que los alumnos con faltas leves debieron cumplir cinco horas de servicio comunitario. Un profesor explicó que los estudiantes pueden evitar la acumulación de horas si corrigen la falta antes de reincorporarse al día siguiente, como portar el uniforme completo o el distintivo del colegio.
En algunos casos, los estudiantes fueron impedidos de ingresar a clases hasta regularizar su situación. Medios locales reportaron que varios jóvenes debieron salir a cortarse el cabello antes de poder regresar a la jornada escolar.
La ministra Trigueros emitió un memorándum en el que instruye a los directores a asumir la responsabilidad directa del cumplimiento de estas normas. Además, advirtió que su incumplimiento será considerado una falta grave de responsabilidad administrativa.
El Ministerio de Educación sostiene que estas disposiciones buscan fomentar la disciplina, la responsabilidad y el orden en las instituciones públicas del país, reforzando la formación integral de los estudiantes desde una perspectiva educativa y cívica.